Elegía

7 May

Escucha Elegía:

Yo soltaba los galgos del viento para hablarte.
A machetazo limpio, abrí paso al poema.
Te busqué en los castillos a donde sube el alma,
por todas las estancias de tu reino interior,
afuera de los sueños, en los bosques, dormida,
o tal vez capturada por las ninfas del río,
tras los espejos de agua, celosos cancerberos,
para hacerme dudar si te amaba o me amaba.

Quise entrar a galope a las luces del mundo,
subir por sus laderas a dominar lo alto;
desenfrenar mis sueños, como el mar que se alza
y relincha en los riscos, a tus pies, y se estrella.

Así cada mañana por tu luz entreabierta
se despereza el alba, mueve un rumor el sol,
esperando que abras y que alces los párpados
y amanezca y, mirándote, suba el día tan alto.

Si negases los ojos el sol se apagaría.
El acecho del monte y del amanecer
en tinieblas heladas y tercas quedaría,
aunque el sol y sus ángeles y las otras estrellas
se pasaran la noche tocando inútilmente.

Este poema ha sido tomado del apartado Seguimiento, del libro Reloj de Sol (1995) de Gabriel Zaid, editado por El Colegio Nacional.

Análisis

Por: Gabriela Pablos

En este poema Zaid introduce la dificultad de dirigirse al ser amado. El segundo verso hace tangible la tesis de Gabriel Zaid sobre la dualidad de poesía y práctica. El poema surge como una necesaria respuesta a lo que acontece en la realidad práctica; y es ahí en donde la poesía comienza a materializarse.

A continuación Zaid desarrolla una serie de figuras retóricas de carácter épico. Castillos, ninfas, bosque, agua son las imágenes que destaca el escritor; figuras pertenecientes a una épica romántica.

De igual modo el autor hace alusión al espejo, el espejo como ente conciliador entre la realidad y la fantasía. “tras los espejos de agua, celosos cancerberos, para hacerme dudar si te amaba o me amaba.” (7)

Los elementos alusivos a la naturaleza son permanentes en este poema, la naturaleza como metáfora alusiva a la realidad pasional que el narrador experimenta. Pareciera que el autor crea un triduo entre la naturaleza, el cuerpo del ser amado y la realidad de experiencia de amor. Este triduo pudiera formar un triángulo en donde los vértices de cada uno de esos conceptos están entrelazados y son incluyentes y necesarios para que los demás existan. “Si negases los ojos el sol se apagaría.” ( 17)

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